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Montenegro se presenta para una cuarta candidatura para liderar el PSD

Montenegro

Portugal vuelve a ser continuista en el liderazgo de la derecha moderada. El primer ministro Luís Montenegro ha formalizado su candidatura para seguir presidiendo el Partido Social Democrata (PSD). La candidatura, presentada bajo el lema «Trabalhar — Fazer Portugal Maior», se interpreta en Lisboa más como una ratificación interna que unas primarias competitivas con planteamientos nuevos, especialmente por la falta de alternativas de peso.

La continuidad de Montenegro encaja con lo esperado. El dirigente conservador llega a las elecciones internas del PSD tras consolidar su posición institucional al frente del Ejecutivo portugués y sin contestación significativa dentro de la estructura del partido. Durante meses, parte de la prensa portuguesa especuló con un posible regreso de quien fuera primer ministro de Portugal entre 2011 y 2015, Pedro Passos Coelho. Sin embargo, el antiguo líder socialdemócrata descartó públicamente competir, dejando el camino despejado para Montenegro.

Esto probablemente suponga también su continuidad al frente de la Aliança Democrática (AD). La coalición formada junto al Partido Popular portugués se encuentra mucho más institucionalizada y estable de lo que suelen estar las coaliciones recientes en otros países europeos del sur, como es el caso español.

La importancia de la AD

A diferencia de las alianzas de izquierdas en España en los últimos años, la relación entre PSD y CDS responde a una lógica histórica del sistema político portugués. El PSD actúa como gran partido de centroderecha, mientras que el CDS posee un matiz conservador y democristiano más tradicional. Ambos partidos han gobernado en diferentes momentos desde finales del siglo XX, compartiendo parte importante de su electorado y una cultura política muy compatible, habiendo gobernado hasta 4 veces el gobierno gracias a la coalición de AD. En este contexto, la reelección de Montenegro al frente del PSD se interpreta como un movimiento orientado a prolongar el actual ciclo político portugués hasta, al menos, el horizonte de 2028.

La evolución de la política portuguesa mantiene además cierto interés en España y Europa por el modo en que el actual mandatario luso ha gestionado el ascenso de Chega. Aunque Montenegro ha evitado hasta ahora acuerdos de gobierno estructurales con la extrema derecha, el crecimiento de esta formación ha influido en parte de la agenda política portuguesa, incluso en uno de sus pilares: la inmigración.

La continuidad de la AD prolongaría así una fórmula singular, en la que la coalición mantiene más apartada que en el resto del continente a las fuerzas nacionalpopulistas, pero sin cordón sanitario total. Y parece que, manteniendo esta estrategia y candidato, la nación enfrentará su futuro.

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