La Discusión

Diario democrático

El acuerdo comercial EEUU-UE: fracaso geopolítico de Europa

Von der Leyen cede ante Trump.

 

El 27 de julio, después de unas arduas negociaciones en Escocia, se ha llegado a un acuerdo comercial entre EEUU y la UE.

Analizados los anuncios, tanto por la parte estadounidense como por la parte europea, la práctica totalidad de los analistas coinciden en que no cabe preguntarse si este acuerdo es bueno o malo para Europa, sino preguntarse cuan malo es. Los puntos serían los siguientes:

  • Aranceles comunes del 15% a la gran mayoría de productos europeos.

  • Aranceles específicos aplicados a las necesidades estadounidenses: dejando un 0% a productos que no suponen una amenaza contra Estados Unidos (como posibles empresas competidoras de Google) pero aplicando hasta un 50% a productos europeos fuertes como el acero o el aluminio.

  • Compromiso de Europa de comprar productos energéticos por valor de 750.000 millones $.

  • Compromiso de Europa de que sus empresas invertirán en EEUU 500.000 millones $.

  • Compromiso de Europa de invertir en armamento militar estadounidense.

Como puede observarse, todos los puntos son beneficiosos para Donald Trump y perjudiciales tanto para la UE en general, como para las empresas europeas y el consumidor estadounidense en particular.

Sin embargo, los defensores de esta línea alegan que se ha conseguido el acuerdo “menos malo”. Este nivel arancelario es perfectamente asumible por los mercados, que han reaccionado positivamente al anuncio. A nivel de riqueza, diversos analistas afirman que el PIB europeo caerá entre un 0´15% y un 0´5%, nada que pueda considerarse una desgracia.

El problema, por lo tanto, no es económico sino político. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, EEUU ha dinamitado sus conexiones comerciales con prácticamente el mundo entero, en un intento por hacer fuerza e imponer mejoras sobre sus socios. La mayoría de países pequeños han tenido que doblegarse a la fuerza de la economía norteamericana, pero había expectación de lo que ocurriría cuando esta guerra comercial llegase a los dos bloques que podían negociar con EEUU de iguala igual: China y Europa.

Las reacciones no podían haber sido más distintas: cuando explotó contra China, estos no se doblegaron y entraron en la guerra comercial de lleno… lo que se tradujo en que, finalmente, EEUU suspendió la aplicación de dichos aranceles y negoció un tratado comercial mutuamente beneficioso.

Europa, sin embargo, ha elegido el camino de la sumisión y de la opción “menos mala”, lo que se ha traducido en la victoria de Donald Trump en la práctica totalidad de sus objetivos. Esto, aunque no suponga (como hemos visto antes) una gran desgracia para la economía europea, ha mostrado al mundo que la UE es débil, que sus dirigentes tienen miedo y que están dispuestos a asumir una posición de “vasallaje” con EEUU. El gran problema de dejarse imponer este tipo de acuerdos (menos malos) por este tipo de gobernantes con tintes autoritarios (Donald Trump) es que perciben la debilidad como una oportunidad, y no sabemos si en el futuro pueden venir para Europa más exigencias y aún peores, ya que no sería la primera vez que Trump se salta sus propios acuerdos.

Si todo esto ya es bastante grave, cabe mencionar que el acuerdo ha supuesto un cisma interno en la EU: algunos líderes defienden sin entusiasmo el acuerdo, alegando pragmatismo, mientras que otros critican la humillación sufrida por Europa. El presidente más cercano a Trump y también más antieuropeo, Víktor Orban, ha llegado a decir que “Donald Trump se ha desayunado a Von der Leyen” en un tono de mofa, alegrándose de que, con este acuerdo, el antieuropeísmo coge más fuerza.

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